“El fin justifica los medios”

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Edmundo Orellana

No lo dijo así, pero formuló la idea. No solo en “El príncipe”, también en “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”. “Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos”, escribió en el primero, y en el segundo: “cuando el hecho le acuse, el resultado le excuse”.

En todo caso, ha pasado por máxima maquiavélica la recomendación de alcanzar el fin por cualquier medio, aunque sea abominable.https://googleads.g.doubleclick.net/pagead/ads?client=ca-pub-1010486132061859&output=html&h=280&adk=2453828188&adf=924702650&pi=t.aa~a.269622484~i.7~rp.4&w=891&fwrn=4&fwrnh=100&lmt=1624367520&num_ads=1&rafmt=1&armr=3&sem=mc&pwprc=5851562664&psa=1&ad_type=text_image&format=891×280&url=http%3A%2F%2Fwww.radioamerica.hn%2Fel-fin-justifica-los-medios%2F&flash=0&fwr=0&pra=3&rh=200&rw=891&rpe=1&resp_fmts=3&wgl=1&fa=27&dt=1624367520661&bpp=6&bdt=1500&idt=-M&shv=r20210617&cbv=%2Fr20190131&ptt=9&saldr=aa&abxe=1&cookie=ID%3D4f596830632ed432%3AT%3D1624366438%3AR%3AS%3DALNI_MZiq9dey-Y51Tohw4qI0pOKxU03QQ&prev_fmts=0x0&nras=2&correlator=3541122391554&frm=20&pv=1&ga_vid=773368920.1543359569&ga_sid=1624367520&ga_hid=1301162665&ga_fc=0&u_tz=-360&u_his=3&u_java=0&u_h=1080&u_w=1920&u_ah=983&u_aw=1920&u_cd=24&u_nplug=3&u_nmime=4&adx=162&ady=1318&biw=1550&bih=791&scr_x=0&scr_y=0&eid=31061217&oid=3&pvsid=498956628190354&pem=673&ref=http%3A%2F%2Fwww.radioamerica.hn%2F&eae=0&fc=1408&brdim=58%2C23%2C58%2C23%2C1920%2C23%2C1550%2C927%2C1550%2C791&vis=1&rsz=%7C%7Cs%7C&abl=NS&fu=128&bc=23&ifi=2&uci=a!2&btvi=1&fsb=1&xpc=ItmT7Opiob&p=http%3A//www.radioamerica.hn&dtd=58

Viene al caso la referencia supuestamente maquiavélica por la interpretación que del artículo 236, constitucional, propone el Partido Liberal para incorporar la segunda vuelta. Lo es, porque no se trata de una interpretación sino de una reforma constitucional. Dejando de lado que el Congreso Nacional no puede ni debe interpretar la Constitución porque, cuando pretendió arrogarse esa potestad reformándola, la Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional la reforma, lo importante es destacar que la interpretación procedería si el artículo a interpretar fuese ambiguo, confuso o falto de claridad. Sin embargo, el sentido y alcances de ese artículo se percibe directamente, sin esfuerzo intelectual alguno, es decir, no es ambiguo, confuso ni carece de claridad.

Si sus términos son claros y no presenta contradicciones, según el Código Civil: “No podrá atribuirse a la ley otro sentido que el que resulta explícitamente de sus propios términos, dada la relación que entre los mismos debe existir y la intención del legislador”. Por consiguiente, la interpretación del artículo 236 es improcedente.

La legislación, entonces, desaconseja lo propuesto. También el sentido común porque esa iniciativa no repara en las consecuencias jurídico-políticas que provocaría. Es de lato conocimiento que la norma que contiene la interpretación se entiende incorporada en la norma interpretada, es decir, que la interpretación legislativa tiene efecto desde la fecha de la norma que se interpreta. Su vigencia, entonces, sería a partir de 1982, cuando entró en vigor la Constitución, lo que nos llevaría a cuestionamientos sobre los procesos electorales anteriores.https://googleads.g.doubleclick.net/pagead/ads?client=ca-pub-1010486132061859&output=html&h=280&adk=2453828188&adf=3944261491&pi=t.aa~a.269622484~i.13~rp.4&w=891&fwrn=4&fwrnh=100&lmt=1624367520&num_ads=1&rafmt=1&armr=3&sem=mc&pwprc=5851562664&psa=1&ad_type=text_image&format=891×280&url=http%3A%2F%2Fwww.radioamerica.hn%2Fel-fin-justifica-los-medios%2F&flash=0&fwr=0&pra=3&rh=200&rw=891&rpe=1&resp_fmts=3&wgl=1&fa=27&dt=1624367520661&bpp=11&bdt=1500&idt=-M&shv=r20210617&cbv=%2Fr20190131&ptt=9&saldr=aa&abxe=1&cookie=ID%3D4f596830632ed432%3AT%3D1624366438%3AR%3AS%3DALNI_MZiq9dey-Y51Tohw4qI0pOKxU03QQ&prev_fmts=0x0%2C891x280&nras=3&correlator=3541122391554&frm=20&pv=1&ga_vid=773368920.1543359569&ga_sid=1624367520&ga_hid=1301162665&ga_fc=0&u_tz=-360&u_his=3&u_java=0&u_h=1080&u_w=1920&u_ah=983&u_aw=1920&u_cd=24&u_nplug=3&u_nmime=4&adx=162&ady=1974&biw=1550&bih=791&scr_x=0&scr_y=0&eid=31061217&oid=3&pvsid=498956628190354&pem=673&ref=http%3A%2F%2Fwww.radioamerica.hn%2F&eae=0&fc=1408&brdim=58%2C23%2C58%2C23%2C1920%2C23%2C1550%2C927%2C1550%2C791&vis=1&rsz=%7C%7Cs%7C&abl=NS&fu=128&bc=23&ifi=3&uci=a!3&btvi=2&fsb=1&xpc=K2tYofsaKq&p=http%3A//www.radioamerica.hn&dtd=90

Desde una perspectiva política, la iniciativa es antiliberal. El Partido Liberal nace declarando el respeto irrestricto a los valores, principios y reglas de la Constitución, postulado que la iniciativa, de connotaciones fascistoides, atropella demoledoramente, negando su esencia como expresión partidaria del liberalismo hondureño.

La iniciativa genera la percepción de que el Partido Liberal se adhiere incondicionalmente a la supuesta máxima maquiavélica de que “el fin justifica los medios”, por lo que, de convertirse en gobierno, pasaría por sobre lo que se interponga en su marcha hacia la consecución de sus metas u objetivos. No importa si es a costa de los principios, valores y reglas de la Constitución, es decir, que no habría ley, sentencia pasada por autoridad de cosa juzgada, ni ningún otro factor que impida al gobierno conseguir sus propósitos. Lo que supone que puesto en trance de decidir entre la arbitrariedad y la seguridad jurídica para alcanzar el fin, no habría duda de que se inclinaría por la primera.

Cuando el poder sacrifica reglas elementales del Derecho en la consecución de sus fines, inevitablemente colisiona con las garantías que protegen los derechos humanos, siendo estos sus primeras víctimas. No importa lo justo o lo injusto del medio utilizado, importa el resultado, justificado por la “razón de Estado”, sin importar la cantidad de bajas, condenadas al olvido cuando el resultado es exitoso.https://googleads.g.doubleclick.net/pagead/ads?client=ca-pub-1010486132061859&output=html&h=280&adk=2453828188&adf=2588270548&pi=t.aa~a.269622484~i.19~rp.4&w=891&fwrn=4&fwrnh=100&lmt=1624367520&num_ads=1&rafmt=1&armr=3&sem=mc&pwprc=5851562664&psa=1&ad_type=text_image&format=891×280&url=http%3A%2F%2Fwww.radioamerica.hn%2Fel-fin-justifica-los-medios%2F&flash=0&fwr=0&pra=3&rh=200&rw=891&rpe=1&resp_fmts=3&wgl=1&fa=27&dt=1624367520661&bpp=4&bdt=1499&idt=-M&shv=r20210617&cbv=%2Fr20190131&ptt=9&saldr=aa&abxe=1&cookie=ID%3D4f596830632ed432%3AT%3D1624366438%3AR%3AS%3DALNI_MZiq9dey-Y51Tohw4qI0pOKxU03QQ&prev_fmts=0x0%2C891x280%2C891x280&nras=4&correlator=3541122391554&frm=20&pv=1&ga_vid=773368920.1543359569&ga_sid=1624367520&ga_hid=1301162665&ga_fc=0&u_tz=-360&u_his=3&u_java=0&u_h=1080&u_w=1920&u_ah=983&u_aw=1920&u_cd=24&u_nplug=3&u_nmime=4&adx=162&ady=2582&biw=1550&bih=791&scr_x=0&scr_y=0&eid=31061217&oid=3&pvsid=498956628190354&pem=673&ref=http%3A%2F%2Fwww.radioamerica.hn%2F&eae=0&fc=1408&brdim=58%2C23%2C58%2C23%2C1920%2C23%2C1550%2C927%2C1550%2C791&vis=1&rsz=%7C%7Cs%7C&abl=NS&fu=128&bc=23&ifi=4&uci=a!4&btvi=3&fsb=1&xpc=oqRsuE9gzM&p=http%3A//www.radioamerica.hn&dtd=117

El peligro que entraña la sospecha de fraude en las elecciones los empuja al fraude a la ley. Desde el surgimiento de Libre, la segunda vuelta es necesaria, pero ahora, por esa sospecha, se torna urgente. Se negaron a aprobar la reforma constitucional respectiva cuando legalmente era oportuno. Ahora no se puede y optan por recurrir a medios fraudulentos, simulando que se propone una interpretación sabiendo que se trata de una reforma constitucional, cuya justificación estaría garantizada por la “razón de Estado”, a la que se apela en estos casos, y hacia donde, aparentemente, se dirigen las acciones de la oposición (interpretaron la Constitución por medio de una ley secundaria), arropados en la creencia de que el nuestro es un país en donde todo es posible, lógica que nos lleva a aceptar, política y jurídicamente, hasta lo más execrable, como la existencia misma de las ZEDE. ¿Qué importa? Total, “aquí, así es”.

Finalmente, la iniciativa ofrece a los traidores a la patria el mecanismo para reformar la Constitución interpretando los artículos que se refieren a la reelección, al territorio y a la soberanía, borrando las diferencias entre el Partido Liberal y Partido Nacional y sumando vergüenzas al Congreso Nacional, convertido, hace mucho, en la principal e inagotable fuente de corrupción.

No importa estar en contra de todos, el ¡BASTA YA! es la suprema expresión de indignación frente a la razón de Estado y su corolario, la impunidad. Gritemos, pues, con más fuerza que nunca hasta que, abandonados por la esperanza, sus ecos se apaguen: ¡BASTA YAes la suprema expresión de indignación frente a la razón de Estado y su corolario, la impunidad. Gritemos, pues, con más fuerza que nunca hasta que, abandonados por la esperanza, sus ecos se apaguen: ¡BASTA YA!

Y usted, distinguido lector, ¿ya se decidió por el ¡BASTA YA!?

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