¿A quién benefician los impuestos?

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Jorge Luis Oviedo 

A quién, realmente, benefician los impuestos? ¿Será verdad que benefician a los pobres y a los desempleados? ¿Benefician, acaso, a los pequeños y medianos empresarios? 

    La verdad es otra. Los impuestos, como el ahorro o aquello de que trabajando duro uno se vuelve rico o de que los pobres han existido siempre, son otro mito capitalista.

Jorge Luis Oviedo 

Argumentan, sus propagandistas, que, con ellos, se logra que los ricos aporten dinero al Estado  y se hagan obras para el beneficio de todos; en especial, para facilitar, a los pobres, acceso a los servicios de salud, educación, agua potable, etc. 

    Sin embargo, en la historia de los imperios encontramos que todo tipo de cobro o tributo ha sido impuesto por los que tienen el control o el poder  total. 

    Los impuestos, pues, siempre se le han cobrado más débiles.

    En otras épocas, los impuestos eran, en primer lugar, esclavitud y, en segundo puesto, la servidumbre. Los siervos estaban obligados a entregar, prácticamente, todo el excedente de la cosecha a sus señores. Es cierto que había otros cobros, ya en especias o en dinero, según conviniera más al marqués, el señor o el reino, cuando alguien, por lo general extranjeros,  comerciaban productos de origen lejano, ya para venderlos a otros comerciantes locales o cruzar con ellos por un territorio. 

    Quede claro, entonces, los impuestos son consecuencia de la expansión conquistadora imperial; por eso ni hace milenios ni hace siglos ni en la actualidad, los más ricos y poderosos, los iguales o señores, han pagado impuestos.   

    Todo lo contrario, los IMPONEN, pues, hoy como ayer, son parte esencial del PODER. 

    Nominalmente, a través de la creación del impuesto a la renta o ganancia, parece que, los multimillonarios, los pagaran; pero no es así. 

    ¿Por qué? 

    Porque ellos se quedan, al final de cada ciclo comercial, con el excedente de la producción (ganancia o plusvalía) de toda la Sociedad. 

    Lo logra a través del intercambio comercial desigual. 

    No necesitan obligar a cada siervo a entregar la quinta parte de sus productos. No necesitan comprar esclavos y asegurarles habitación, comida y otros servicios en parte de sus propiedades. Basta con generar desempleo y pagar bajos salarios. Lo mínimo para que trabajen unos 20 años.

    Así, pues, con el dinero acumulado en cada ciclo productivo, los multimillonarios se adueñan (con puros papeles) de grandes extensiones de tierras fértiles, cuencas hidrográficas, se adueñan de los inventos de las personas creativas, obtienen concesiones por decenas de años de servicios públicos, del espectro radioeléctrico de un país para telefonía, radio, televisión, etc.

    ¿Qué sucede, cuando un Estado aplica o incrementa los impuesto a esas ganancias enormes? 

    Una DEVOLUCIÓN, así es, en realidad, los multimillonarios no están pagando impuestos, sino devolviendo parte de lo mucho que ganaron; porque el Estado o un pueblo, solo es dueño abstracto de las cosas.

    Adam Smith , para el caso, en la Riqueza de las Naciones; primer párrafo del Cap. 4,  Libro Primero, expresa:  “Toda persona es rica o pobre según el grado en que pueda disfrutar de las cosas necesarias, convenientes y agradables de la vida. Pero una vez que la división del trabajo se ha consolidado, el propio trabajo de cada hombre no podrá proporcionarle más que una proporción insignificante de esas tres cosas. La mayoría de ellas deberá obtenerlas del trabajo de otros hombres, y será por tanto rico o pobre según sea la cantidad de ese trabajo de que pueda disponer o que sea capaz de comprar.”

    No es Marx quien lo afirma por vez primera. Y, claro, en torno a esto se ha gastado bastante tinta y saliva apoyando la causa del derecho de los empresarios, los comerciantes y los banqueros, entre otros, a quedarse con la mayor parte del trabajo ajeno: a comprarlo barato y venderlo más caro.

    Por esa razón no es casualidad que la mayoría de multimillonarios estén de acuerdo con el incremento al impuesto a la ganancia.  

    Los invito a buscar en la Internet ¿qué opinan personajes como G. Soros, Bill Gates y otros multimillonarios alrededor del mundo sobre el impuesto a las grandes ganancias?  

    Así que, aunque se diga, que al cobrar impuesto el Estado realizará muchas obras públicas para beneficio de todos, la realidad es otra.

    Además, las obras públicas favorecen más a las élites Oligarcas: puertos, aeropuertos, carreteras, electrificación y, muy especialmente, el papel que juegan el Ejército y Policía dando protección a la «propiedad privada”. 

    El Estado, en realidad no necesita cobrar impuestos, porque el dinero cumple un propósito o voluntad política. Y es el Estado (tácitamente) el que da el reconocimiento para que el dinero emita y tenga determinadas características entre ellas, la de no caducar, la de representar un determinado poder adquisitivo o de compra o que, algunas monedas, literalmente, sean de uso universal.

    Normalmente se necesita una REVOLUCIÓN para cambiar el orden establecido en lo social, lo político o lo económico. Eso no incluyó el mecanismo de creación del dinero. 

    En la actualidad, la mayor parte del dinero que circula en los distintos países se crea a través de los préstamos que lo banqueros otorgan a los particulares: empresas o personas naturales. Y una parte menor se crea por la colocación de bonos de un Estado, ya en moneda nacional o alguna divisa como el Euro o el dólar. En este último caso se compromete la soberanía popular. 

    ¿Por qué el Estado (sus diputados) no eliminan los impuestos y favorecen así al pueblo? 

    Es deseable, pero la mayoría de los diputados no saben cómo hacerlo y, por esa razón, se frustran o terminan siendo monigotes de los oligarcas, al legislar a favor de los más ricos y aplicarle más impuestos (generalmente indirectos) a los trabajadores y los pequeños y medianos productores. 

    Por ejemplo, desde hace décadas inventaron que los Bancos Centrales son autónomos del Estado; pero dependientes de políticas monetarias y crediticias internacionales impuestas por Organismos Multilaterales de Crédito al servicio de la gran plutocracia corporativa mundial y las locales. 

    Esta es una de las claves para entender cómo el capitalismo sustituyó el uso de la fuerza o conquista violenta por el uso del dinero a través del comercio para mantener sometidos a los pueblos. 

    Así la fuerza policial y militar se usa  para doblegar a la población, cuando protesta o se rebela contra más impuestos que derivan de la mayor de todas las imposiciones: LA CULTURA DOMINANTE. 

    Ahora que le quedó claro a ¿quién se beneficia de los impuestos? Se preguntará y ¿por qué no exigimos su eliminación?

    La gran mayoría de personas no lo sabe o no lo entiende o está distraída o angustiadas, por eso algunos preguntan ¿y de dónde obtendrá el dinero el Estado para pagar policías, militares, médicos, enfermeras, profesores; hacer carretera, etc.

     Siguen creyendo que los tributos de la servidumbre son el equivalente a que paguemos impuestos fiscales. 

    Se les olvida que Constituciones garantizan a todos igualdad de derechos y para que se cumplan no basta con reclamarlos de vez en cuando en una protesta de calle. Se necesita organizarse para exigir con suficientes argumentos lógicos y justos, la eliminación de la actual forma o mecanismo de creación del dinero.

    El mecanismo actual es la deuda y se hace a través de la banca de reserva fraccionaria, el  resultado es un privilegio para los banqueros y el resto del sistema financiero; de ahí que se haya convertido en el principal generador de pobreza y desigualdad exponencial de ingresos los oligarcas  y el 99% de la población. Es lo que ha permitido la existencia de formas de esclavitud y servidumbre asalariadas o por rendición de los débiles.

    Para acabar con eso hemos propuesto la Contribución Refleja.

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