Cómo es posible que haya tanto desempleo en un país donde casi todo está por hacer?

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Jorge Luis Oviedo

No vamos a hacer un recuento aquí de los numerosos asuntos sin  resolver (o resueltos a medias) que se vienen acumulando desde hace décadas, porque la gran mayoría de los compatriotas los experimentan diariamente. Muchos, por eso, en las tres últimas décadas, especialmente, decidieron dejar el país.

Invito, para el caso, a los que tengan tiempo, por estar desempleados,  a que vayan a la Colección Hondureña de la UNAH; y, allí, ojeen los periódicos de la década –que la derecha llamó– perdida, la década de los ochentas.

El país, los hondureños, en esos años, éramos propietarios de dos empresas que producían cemento (a 3 dólares la bolsa), de los puertos, aeropuertos, las líneas del ferrocarril (que estaban siendo robadas en esos años) las carreteras, la ENEE, el SANAA, Hondutel, centros experimentales de ganadería, centros de producción de semillas, de miles de hectáreas (junto al sector reformado) en la costa atlántica de Honduras, de la CORFINO, entre otras empresas. Y, por cierto, el Estado construía y financiaba la adquisición de viviendas a precios accesibles o, en su defecto, hubo también bastantes cooperativas dedicadas a este menester.

Es bueno recordar que todas estas empresas habían recibido un impulso a través de préstamos adquiridos con los organismos de crédito internacional, especialmente BM y BID, así como apoyos no reembolsables, particularmente de Japón ( el mayor donante externo de toda Centroamérica, aún hoy). Otro elemento importante es entender que hay sectores estratégicos para toda sociedad: producción alimentaria, saneamiento, educación, salud, telecomunicaciones, energía eléctrica, entre otros.

En este sentido, también es bueno recordar que todas esta estrategia crediticia internacional surgió a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. En las tres primeras décadas, estos créditos fueron a intereses bajos y dirigidos, precisamente a sectores estratégicos en los que los estados tenían el control. Respondía también a una estrategia del naciente país con mayor hegemonía en Occidente: USA, en su lucha (guerra fría) contra la URSS para que no se expandiera el comunismo por el resto del mundo. De modo  que esas enormes inversiones, así como ese capitalismo de estado (el Estado Inversionista en los grandes negocios) se complementó con unas políticas sociales inéditas. Se trataba de atenuar, precisamente, ejemplos como el de Cuba, ya en los años sesentas. Así surgió la sindicalización con reconocimiento explícito de los Estados, los institutos de seguridad social, las instituciones de previsión para gremios como el magisterio o los empleados públicos.

Em USA y Europa esto se lo conoce como la época de bienestar ( y lo fue para los sectores obreros y las denominadas capas medias), y en algunos países periféricos permitió mayor cobertura educativa, de servicios de salud, entre otros.

Pero en USA, con Ronald Reagan y en Inglaterra con Margaret Thatcher se dieron los primeros pasos neoliberales que, decididamente, se incrementaron, especialmente en USA y Latinoamérica desde que inició la última década del siglo XX.

Es bueno recordar que en 1989 de desintegró la URSS, así que USA, el amo de occidente, era, ahora, el único amo del mundo. Así, pues, comenzó el desmantelamiento de la época del bienestar, era la hora de las privatizaciones.

Fue, efectivamente, la hora de las privatizaciones y, como dice una expresión popular, nos agarró sin confesión.

A inicios del siglo XVI a los aztecas en México, a los quechuas en los Andes, los habían tomado de sorpresa también los europeos ; y en pocos años desmantelaron lo esencial de las grandes civilizaciones de la América Precolombina.

La influenza o gripe europea (más allá de la violencia de toda conquista) fue una de las armas biológicas que hizo estragos en nuestros ancestros nativos; también la incorporación de labores no habituales, como la explotación minera; o en la agricultura, que comenzó a hacerse bajo las costumbres europeas y no, como lo venían haciendo los distintos pueblos; muchos todavía, en condición de cazadores recolectores; pero otros, como mayas aztecas quechuas habían alcanzado enorme capacidad de producción y almacenamiento; pero esas formas que han vuelto a ser descubiertas por los técnicos de la FAO (ONUAA). Estas formas de agricultura eran altamente eficientes; pero fueron desechadas por los españoles.

Su eficiencia no se explica, se demuestra en las imponentes construcciones que se encuentran en México, Centroamérica y los Andes. Los sistemas de almacenamiento de granos de los quechuas (incas) aún se los encuentra estratégicamente distribuidos.

No obstante, hubo algunas órdenes religiosas que aprovecharon parte de las culturas nativas y culminaron por apreciar y mantener algunas de sus tradiciones, excepto las  creencias religiosas, cuya expresión figurativa en barro, oro o madera fue destruida casi totalmente, lo mismo que sus miles de códices, especialmente en Mesoamérica.

Con USA ha sucedido de otra manera, ellos han impulsado el cristianismo protestante, es decir,  la ética capitalista, la ética mercantil  y financiera que se favoreció con la Revolución Industrial en Europa y encontró, en la USA independiente, suelo fértil

¿Y qué tiene que ver todo esto con el desempleo y la no solución de los problemas de este país?

Muchísimo; porque resulta que las personas que localmente han venido tomando decisiones, en condición de sector dirigente, han resultado enormemente influenciados por las prácticas subdesarrollantes (como dicen en Cuba) del capitalismo impuesto por USA a la periferia.

Al revisar la Historía de este país, desde las concesiones mineras otorgadas por Marco Aurelio Soto ( como socio de la minera pudo darse el LUJO de ir a vivir a París); las concesiones de miles de hectáreas de del litoral atlántico a las fruteras por parte del fundador del Partido Nacional, Manuel Bonilla; y décadas más tarde, la dictadura de Tiburcio Carías Andino se endeudaba con frecuencia, para mantener al día el pago, especialmente de los telegrafistas, pues, encontró en los telegramas, el mecanismo para reelegirse sin convocar a elecciones.

Según sus apologistas, Carías no dejó deuda externa. Pues no la dejó porque no existía, en cambio, vivió supeditado a los caprichos de la Bananera; al extremo de no reelegirse más, como hubiese deseado y aceptar que la Embajada (abierta oficialmente en 1943) y la Frutera impusieran (“por elección”) al abogado de la Compañía, Juan Manuel Gálvez, como sustituto del dictador.

Podríamos seguir enumerando sucesos que forjaron nuestra actual dependencia. En todos las etapas en que se otorgaron concesiones o que se ha favorecido “la inversión extranjera” se promete (con el ímpetu de los pastores protestantes ofreciendo ríos de leche y miel y calles empedradas de oro en otra vida) empleo masivo y bien remunerado;   progreso, desarrollo, prosperidad…

Así, en esos cuentos de camino real, Honduras ha salido de su marginalidad y se ha tornado el país más próspero del universo o, cuando menos, de la galaxia en muy diversas ocasiones; la última, con las ciudades modelo de JOH, su red 5G, sus trenes de alta velocidad, sus super carreteras, su automatización industrial, etc. supera a la China, Corea, Japón, Alemania, Reino Unido y USA, sin ninguna duda.

Pero, ya salidos de las ficciones de políticos mitómanos,  en esos 143 años (1876-2019) lo que se logró fue convertir al país en República Banana, República Alquilada, Narco-Estado; curiosamente con una política y apoyo militar de USA que rayan en la obscenidad.

¿Y qué pasó? Algo muy simple, los filibusteros del norte encontraron perfectos lacayos, servidumbre empresarial, servidumbre política y militar que les facilitara el trabajo que en otros lados no han logrado imponer.

Los grandes capitalistas hondureños surgen en dos momentos, el primer grupo en la fiesta de préstamos blandos de los años sesentas y setentas (allí fue protagonista la CONADI); el segundo momento, con la llegada de Rafael Callejas (corrupto confeso, actualmente en USA) a la presidencia de la República (1990-94)

Con Callejas, inicia, por cierto, el desmantelamiento de las instituciones públicas, el desempleo se fue incrementando año con año (desaparecieron la gran mayoría de los talleres de costura, las zapaterías, las carpinterías, las talabarterías, la autosuficiencia en materia de granos básicos, etc.)

A diferencia de la China que se abrió a Occidente, a la sociedad capitalista o de mercado, bajo la conducción de su partido gobernante, aquí no hubo ningún proyecto de parte de las élites corruptas y mentecatas locales.

Por eso la China es hoy la primera economía mundial. El País con el mayor mercado interno, con un desempleo inferior a la de muchos países europeos (hoy deudores de China junto con USA); y  sólo porque el partido COMUNISTA chino planificó con compromiso para su pueblo. En menos de cinco décadas más de 700 millones de chinos salieron de la pobreza. En el caso de nuestro país, más del 60%, después de que llegara Callejas al poder e impusiera el Consenso de Washington ( más conocido como neoliberalismo), se incrementó de forma dramática la migración (consecuencia del desempleo), se devaluó la moneda (consecuencia de que la élite multimillonaria es exportadora e importadora); y destruyó decenas de miles de pequeños emprendimientos.

Finalmente el Estado, la sociedad, entiéndase, la mayoría de la población quedó a la deriva, porque los gobiernos (con rarísimas excepciones) se volvieron mandaderos de las grandes corporaciones internacionales.

Así, la estructura institucional está al servicio de USA y otros países o regiones hegemónicas de Occidente.

En educación, en salud, en el ámbito militar, en lo policial, lo judicial, las telecomunicaciones, energía eléctrica en todo lo más estratégico y trascedente, USA (a través de su asesoría y cooperación, junto a otros países occidentales) tiene el control del país, de sus gobernantes, de sus principales empresarios, de gran parte de las dirigencias obreras y políticas.

No es casualidad que algunos aspectos de la justicia relativos a corrupción y narcotráfico hoy se resuelven en USA.

Así, un país (su clase dirigente: grandes empresarios y políticos aprendices de brujos) entre más dependiente, menos opciones tiene de ejercer soberanía.

Por ello, Cuba, con muy escasa inversión extranjera (pero con mucha estrategia, organización, planificación) logró –pese al bloqueo impuesto por USA– un sistema educativo de cobertura total, un sistema de salud más exitoso (por sus resultados) que el de muchos países europeos y el de USA; se convirtió también, sin esa cacareada inversión extranjera, en potencia mundial en el ámbito deportivo.

Si un Estado tiene soberanía y no tiene bloqueo económico, con adecuadas decisiones, organización y planificación, elimina el desempleo y resuelve la mayoría de problemas que afecta a países como los del Triángulo Norte de Centroamérica.

En Cuba, por ejemplo, a los que no querían trabajar los metían presos; en Honduras, al que se queda sin empleo legal o lo recluta el crimen organizado o se va mojado o se queda arrimado (lo menos probable) cuando la familia le puede dar comida y refugio.

Esas son algunas de las principales  razones por las que el Estado hondureño se volvió incapaz de generar empleo, allí donde el sector privado no lo hace, porque la mayor parte de lo que invierten estos empresarios es en el comercio y, particularmente, la venta de  cosas importadas (muchas de las cuales pueden ser fabricadas en el país); pero a ellos les resulta más fácil, comprar, transportar, descargar y vender. Por eso desde el gobierno de Callejas (1990-94) las importaciones se fueron incrementando en exceso, tanto de artículos nuevos como en las enormes cantidades de ropa, calzado, muebles, electrodomésticos… usados.

Esta masiva importación de enseres usados, así como los aglomerados en la madera, cerámica para pisos, mesas y sillas de plástico (en un país con sobre abundancia de madera para hacer muebles) provocaron el enorme desempleo que padecemos.

Otra fechoría de la Administración Callejas fue cerrar la producción de genéricos que se hacía desde los laboratorios del PANI, para favorecer a sus amigos que se volvieron vendedores de medicamentos al Estado.

Fue allí que inició el desabastecimiento de medicamentos en los hospitales públicos y en El IHSS.

Por eso no se extrañe usted que le digan que los políticos son incapaces, o que la política es sucia. En realidad desde los medios de comunicación, cuyo espectro radioeléctrico pertenece al Estado; pero se encuentra siendo explotado por empresas privadas que se dedican a desinformar, entretener y a hacer propaganda a un sistema que le permite al 1% de la población someter al resto.

Por esa razón la mayoría en vez de politizarse, de ejercer su ciudadanía se terminan declarando apolíticos, es decir, renunciando al derecho constitucional de decidir su destino colectivamente.

Hasta el siglo XIX el trabajo, en muchas sociedades, no solo era un derecho, sino una obligación; pero en el capitalismo mercantil y financiero eso no es posible, el propósito fundamental de los capitalistas y sus títeres gobernantes, es la acumulación de riqueza y ser parte del poder todo el tiempo que se pueda; pero jamás resolver las necesidades de las mayorías.

Hoy, en muchos países  casi todo está privatizado: salud, educación, telecomunicación, cárceles, asilos, puertos, carreteras, cementerios, agua purificada, aire descontaminado…

Así que, mientras los ciudadanos de a pie y los no tan de a pie ( hoy sirvientes en su mayoría, por su condición de intelectuales orgánicos del sistema) no se organicen por su cuenta y definan lo que quieren y cómo lo quieren lograr, el mundo seguirá sumido en esas crisis periódicas; soportando empleos más precarios, estudiando mucho más para no encontrar trabajo y despreciar lo aprendido.

Pronto los países más industrializados alcanzarán niveles de automatización sin precedentes; y millones ( la mitad de la población económicamente activa) quedará sin empleo.

¿Qué harán los dueños del planeta, reducirán la jornada laboral a la mitad para evitar que mucho desocupado se organice y se rebele contra el sistema, que en 1990 le había puesto punto final a la historia?

Por eso no es de extrañar que hoy se le cierre la puerta a los migrantes de Latinoamérica, de África y Oriente Medio, tanto en USA como en Europa, porque tienen no solo desempleo de obreros, sino que de muchísimos profesionales universitarios que se ven obligados a trabajar meses e, incluso, años en sin cobro por su trabajo. De ese modo las empresas (los empresarios) se dan el lujo de escoger, un año después, entre cinco o más, a uno que se quedará por contrato y siempre, por supuesto, en la cuerda floja.

Esto es lo que ocurre actualmente en USA, en Europa y en muchísimos países similares al nuestro, sonde la mayoría de políticos tradicionales son aliados del capital transnacional.

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