Rinden honores a los bomberos fallecidos mientras sofocaban incendio

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Los restos mortales de los dos bomberos que fallecieron durante un incendio forestal fueron recibidos con todos los honores en el Cuartel General del Cuerpo de Bomberos, en Tegucigalpa y luego trasladados a los lugares donde están siendo velados por sus familias.

Una de las víctimas es el Sargento Felipe Santiago Varela fueron trasladados la mañana de este jueves desde el Cuartel de Bomberos, hasta la comunidad de San Matías, Francisco Morazán.

El sargento murió junto a su compañero Josué Vargas la tarde del miércoles, apagaban un voraz incendio en el sector de La Montañita, Francisco Morazán.

Ambos cuerpos estaban siendo velados hoy en el Cuartel del Cuerpo de Bomberos, pero a las 7:30 de la mañana fueron trasladados adonde continuará su velatorio por parte de sus familiares.

El cadáver de Varela fue trasladado a San Matías en medio de una caravana de vehículos escoltada por las unidades contraincendios de los Bomberos que llevaban sus sirenas encendidas.

Entre tanto, el cuerpo de Vargas fue trasladado en un carroza fúnebre a una funeraria capitalina, acompañado por sus parientes que lloraban desconsolados por la irreparable pérdida.

Sus familiares recordaron que ellos consideraban su segundo hogar el Cuartel de los Bomberos, debido a que pasaban la mayor parte del tiempo en ese lugar junto a sus demás compañeros.

Antecedentes

En marzo del 2006 se produjo un incendio en la zona de Uyuca, donde murió en iguales circunstancias una estudiante panameña de la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano, María Carla Rivera (17), quien cursaba el primer año de Agronomía.

La joven, quien padecía de asma, murió cuando fue atrapada por las llamas al tratar de apagar un fuego forestal en el cerro Uyuca; su cuerpo quedó calcinado por completo.

Uyuca, que se encuentra a unos 20 kilómetros al sureste de Tegucigalpa, es una reserva forestal donde los estudiantes de El Zamorano realizan sus prácticas anuales.

El 9 de marzo del 2008 se registró otro incendio de grandes proporciones, el de mayor tragedia forestal y pérdida de nueve vidas humanas.

El suceso tuvo lugar en el cerro Upare, periferia de la capital hondureña, ahí murieron cuatro soldados del Ejército y cinco obreros del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos Alcantarillados (SANAA).

En esa ocasión perdieron la vida los militares Gumercindo Sánchez López, Selvin Omar Martínez Herrera, José Emerito Castro Flores y Julio César Suazo Escobar, y los trabajadores del SANAA, Mario Evelio Sierra Reconco, Máximo Zerón Martínez, Eligio Escoto Martínez, Enrique Escoto Martínez y Julián Reconco Amador.

El cerro de Upare está al suroeste de la capital, y su acceso es difícil. Es la cuenca hidrográfica del río Guacerique, que abastece el 30 por ciento de agua potable a más de 1.5 millones de capitalinos.

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