LA CONTRIBUCIÓN REFLEJA EN VEZ DE LA RESERVA FRACCIONARIA

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(Una propuesta para Fortalecer lo Publico, Eliminar los Impuestos y Adoptar una Nueva Forma de Emisión Monetaria que Facilite el Pleno Empleo y no Genere Deuda Pública  Interna a los Países)

Jorge Luis Oviedo

QUINTA PARTE

¿Por qué el sistema financiero promueve muchas formas de ahorro?

Todas esas formas de ahorro llevan el mismo propósito: nuevos,  depósitos periódicos y enormes de unas pocas entidades (institutos de seguridad social o previsión, fondos de pensiones o depósitos corrientes de las empresas); muchos pequeños depósitos y pagos de cuotas de préstamos de la gran mayoría de asalariados. Eso garantiza (durante una década o dos), el efecto multiplicador del dinero y la consecuente rentabilidad para un reducido grupo de banqueros, principales accionistas de corporaciones e inversores a través de fondos de inversión.

Es el círculo vicioso que genera desigualdad, consecuentemente, pobreza, endeudamiento extremo para muchos; pero grandes utilidades y crecimiento desproporcionado de las entidades financistas y, en particular, de los bancos y los banqueros.

Y ya sabemos que los préstamos llevan un agregado: el interés.

Con el agregado del interés, una vez que los préstamos comienzan a ser pagados, hay otro incremento de circulante y más posibilidades para los bancos de crear más dinero a través de nuevos préstamos.

Si regresamos al ejemplo del efecto multiplicador, nos daremos cuenta que, con tasas de interés de un 25% (promedio habitual en la periferia mundial, América Latina, Africa y otros países; y que está relacionado con otro de esos artilugios: calificación de riesgo, cuando los que están en riesgo son los pescadores, los pintores en los altos edificios, los operarios de maquinaria, los que deben soldar o atornillar o clavar vigas, en fin).

Así, pues, fue cómo, sin pelear una guerra, se creó la servidumbre moderna; aunque los entusiastas filósofos de la libertad, defiendan y alienten el libre comercio, la libre contratación y la reducción del papel de la colectividad, por hoy referida al Estado.

Les agrada el Estado Mínimo, el  Gobierno reducido a la mínima expresión y no el garante maternal o paternal o fraterno o solidario de servicios públicos fundamentales para todos: educación de calidad, servicios de salud en sentido amplio, vivienda digna, urbanización (agua potable, electricidad, alcantarillado, calles pavimentadas, telefonía, internet…) y empleo que brinde acceso a las cosas necesarias y convenientes de la vida moderna. Eso no, es un mal ejemplo, dicen. Perezosos para el esfuerzo físico, para apestar como recolectores de basura o arriesgar la vida colocando viga en las alturas, solo ellos.

Así, pues, el Gobierno que consuma poco; que los obreros consuman poco, que la la mayoría de profesionales consuman poco y lo de peor calidad; pero que trabajen duro para la grandeza del país, digo de los dueños de las corporaciones, de equipos  deportivos, de Cortes Supremas, de  políticos de oficio, de la Industria farmacéutica, de los corporaciones financieras, de los medios de comunicación, de las empresas de telefonía móvil, de las concesiones portuarias, aeroportuarias, mineras…

Los Impuestos son otra forma de propaganda que, incluso, hace que muchos pensadores y políticos progresistas consideren lógico que aplicando una tasa escalonada del impuesto sobre la renta a los multimillonarios se resuelve el problema de la desigualdad. Pero se trata de un atajo incorrecto. En otro escrito explicamos (¿Por qué son innecesarios los impuesto?) por qué.

Es importante señalar que el  mecanismo de la reserva fraccionaria no solo funciona en el ámbito privado; también es el mecanismo que usan los Gobiernos para crear dinero: bonos.

A algunos se los denomina bonos SOBERANOS, cuando son bonos de la traición de la venta indebida e in consulta de la soberanía.

Los bonos de deuda interna y los bonos adquiridos en divisa extranjera (muchas veces denominados Soberanos) sirven para pagar a los empleados de salud, a los maestros, a las enfermeras, a los que recaudan impuestos, a los soldados, a los policías, etc. o para pagar proveedores locales: Empresas constructoras, adquisición de insumos locales, etc.

¿Por qué se emiten estos bonos que luego se convierten en dinero circulante?

Porque la recaudación de impuestos o tributos es insuficiente y, por ende hay faltante. De ahí el origen de deuda pública tanto interna como externa. De ahí gobiernos deficitarios o pobres; servicios públicos insuficientes y de mala calidad.

Y la solución, más deuda pública que favorece al sector financiero privado.

¿Cuál es, entonces el papel de los Bancos Centrales en realidad?

La teoría, ya lo dijimos, dice una cosa. Pero es tan ineficiente que tuvo que crearse Comisiones Nacionales de Banca y Seguros en muchos países.

En la práctica es otra trampa. Evitar que desde los Congresos, por presión de la población, de los ciudadanos empobrecidos e indignados se tomen decisiones justas para que se reduzca la desigualdad en la distribución de los bienes y servicios.

Es lo que denominamos Igualdad de Acceso a bienes y servicios.

Pero si ha leído con atención, una cosa es clara, los impuestos son innecesarios.

Los impuestos que se cobraban en especias a los campesinos o a los artesanos, se justificaban. Primero por la condición de servidumbre de la personas; en segundo lugar, por la protección que daba el Señor con su ejército.

Se entiende también que una Sociedad igualitaria o digamos; homogénea todas las personas asumen responsabilidad con el grupo.

Pero en las Sociedades de Mercado o Capitalistas, donde el dinero se viene emitiendo sin respaldo y, lo que es peor, como deuda, los impuestos no tienen sentido.

Excepto que el propósito sea evitar intencionalmente el bienestar de la mayoría.

De hecho, este es el argumento que más pesa; pero está oculto.

¿Y por qué lo decimos?

Porque los impuestos recaen en los más débiles: la mayoría de los  asalariados reciben el  salario mínimo, otras veces, menos de ese mínimo y, algunos, un poco más de ese mínimo  establecido.

De esta manera los Impuestos son una forma de esclavitud para un amplio sector y, de servidumbre, para la otra parte de esa gran mayoría de ciudadanos, cuya posibilidad de opinar se ahoga a través de la libertad de prensa de los medios corporativos, responsables de la difusión informativa general (noticias, opiniones, entretenimiento, publicidad comercial, propaganda al sistema y propaganda gubernamental…) que poseen la mayoría de medios radiales, impresos, televisados.

Así que esa libertad de prensa o derecho a la censura previa que ejercen los medios corporativos se realiza con el criterio de ocultamiento de las Sociedades Anónimas.  Con la arrogancia de decir: “Somos  El Cuarto Poder, El Quinto Poder, Prensa Independiente, la Voz de los sin Voz” u otra cantidad de frases que tienden a los mismo.

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