Familia hondureña fotografiada cuando huía del gas lacrimógeno ya está en los EE. UU.

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Destacan la prensa extranjera, la foto que e hizo viral de esta madre hondureña, Maria Meza, quien sin soltar un tan solo momento a sus pequeñas niñas, fue admitida en los Estados Unidos, a la espera de una respuesta satisfactoria para permanecer alla.

De aquí huyo junto a sus hijos, de la miseria y la abominable criminalidad que tiene a los hondureños de rodillasUna mujer hondureña que fue fotografiada mientras jalaba de los brazos a sus dos hijas pequeñas para escapar a un lugar seguro, lejos del gas lacrimógeno en la frontera mexicana, ha sido admitida de manera provisional en Estados Unidos y ahora está solicitando asilo.

A María Meza le permitieron ingresar a través del cruce fronterizo en Otay Mesa, California, con sus cinco hijos la noche del 17 de diciembre después de esperar varias horas con abogados y dos miembros del congreso que los habían escoltado personalmente al punto de entrada.

Otros ocho niños no acompañados y un hombre también formaban parte del grupo.

El camino hacia una estancia permanente en Estados Unidos aún no está claro para Meza y su familia, quienes viajaron en la caravana migrante conformada en su mayor parte por personas de Honduras que han estado esperando durante semanas en México a que les den la oportunidad de presentar solicitudes de asilo. Para ingresar a Estados Unidos, Meza y otras personas primero deben pasar una entrevista de temor creíble para determinar si estarían en peligro en caso de regresar a casa.

Si las autoridades en la frontera dejan que su caso proceda, Meza podría ser enviada a un centro de detención o ser liberada bajo fianza con un monitor en el tobillo.

“Podría ser un proceso que dure años. Eso es lo más probable”, comentó Kara Lynum, abogada de inmigración que trabaja como voluntaria en Al Otro Lado, un grupo con sede en México que ha estado apoyando a los migrantes en la frontera. “Tiene un abogado que la está esperando, pero es difícil saber qué pasará ahora, pues nuestras tasas de otorgamiento de asilo están cambiando constantemente”.

Meza había viajado a la frontera con la caravana migrante y las cámaras la captaron a finales del mes pasado cuando un grupo de migrantes intentaba entrar a la fuerza a Estados Unidos desde Tijuana. Los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza dijeron que los oficiales lanzaron gas lacrimógeno a cientos de migrantes porque estos estaban organizando un ataque.

La imagen captada por Kim Kuyng-Hoon, un fotoperiodista de Reuters, mostraba a Meza, temerosa, con una camiseta de los personajes de Frozen de Disney, mientras jalaba de los brazos a sus hijas, ambas con pañales y una de ellas descalza. La fotografía provocó una gran reacción; muchos, entre ellos algunos legisladores demócratas, criticaron el uso de gas lacrimógeno. Los opositores de las políticas migratorias de línea dura del gobierno de Donald Trump dijeron que el caso de Meza contradice la afirmación de dicha administración de que la caravana de migrantes —cuyos integrantes en su mayoría escapan de la violencia y la pobreza extrema en sus países de origen— era una amenaza para los ciudadanos estadounidenses.

Los abogados que trabajan con Al Otro Lado dijeron que, después de que la imagen se difundió en las redes sociales, Meza se convirtió en un blanco de Paloma Zúñiga, una personalidad mediática de derecha conocida como Paloma for Trump, el nombre de su página de Facebook. Los usuarios que hicieron comentarios en la página de Zúñiga señalaron que encargarse de la familia debería ser responsabilidad del padre de los niños e insinuaron que ella no podría trabajar y cuidarlos al mismo tiempo.

Zúñiga intentó visitar a Meza en el refugio donde había estado quedándose en Tijuana y publicó varias imágenes de ella, por lo que la mujer tuvo que mudarse a otro lugar, dijo Anna Joseph, otra abogada que acompañaba a la migrante el lunes. Incluso en ese sitio, comentó, Meza recibió varias llamadas y mensajes de texto a su celular.

Mientras que la mayoría de los migrantes ahora tienen que esperar semanas a que procesen sus casos en la frontera estadounidense, pues según los funcionarios tienen capacidad limitada, Joseph dijo que la atención había vuelto imposible que Meza siguiera esperando.

“No era seguro para ella y no podía seguir esperando a que llegara su turno con este sistema de asilo que limita la cantidad diaria de casos atendidos”, comentó.

Al igual que muchos otros migrantes que vienen desde Centroamérica, Meza cita la violencia de las pandillas en Honduras como la razón por la que está solicitando asilo en Estados Unidos. No obstante, hay una gran acumulación de solicitudes pendientes en la frontera con México. Aproximadamente 8800 migrantes están en Tijuana en este momento, entre ellos 2800 que han estado ahí durante meses, según cálculos de los funcionarios; algunos han regresado a casa, por haberse rendido después de saber cuánto tiempo tendrían que esperar.

Los agentes fronterizos le dijeron al grupo el lunes, en un principio, que el centro estaba demasiado lleno como para procesar cualquier solicitud adicional y sugirieron que mejor se fueran. Dos miembros del congreso provenientes de California habían viajado con el grupo y exigieron pruebas.

El gobierno de Donald Trump hace poco añadió nuevos obstáculos para la posible solicitud de asilo, entre ellos una medida, actualmente suspendida por una orden judicial, para impedir que las personas migrantes puedan presentar solicitudes de asilo si no entran a través de un cruce fronterizo oficial. Otra política que aún se está considerando requeriría de que los solicitantes de asilo esperaran en México mientras sus casos se procesan en Estados Unidos.

“Están exigiendo el derecho a ser detenidos. Piden que los arresten. De hecho, están rogando que lo hagan, pero los agentes fronterizos aún no han podido hacerlo”, dijo Sarah Owings, otra abogada que ha trabajado con los migrantes. Las abogadas comentaron que era poco probable que tuvieran más noticias sobre el caso de Meza hasta finales de esta semana.
El grupo que buscaba una manera de agilizar el proceso llegó al cruce fronterizo Mesa de Otay, Baja California, justo antes de las tres de la tarde, cuando los funcionarios les dijeron que el centro estaba totalmente lleno y no podrían procesar sus solicitudes. Después de varias horas y presión por parte de los miembros del congreso, permitieron la entrada de los niños no acompañados. Eran casi las diez de la noche cuando salieron agentes fronterizos con esposas blancas de plástico y llamaron a la familia Meza para que pasara, señalaron los abogados. La familia se despidió rápidamente para que los llevaran al centro de procesamiento.

Después, los defensores y abogados en materia de migración pasaron la noche con otra familia hondureña que se había presentado aparte para solicitar asilo. Lynum mencionó que un agente de la Patrulla Fronteriza le dijo a esa familia que se uniera al primer grupo de migrantes.

Alrededor de las ocho de la mañana del martes, admitieron al resto del grupo para su procesamiento.
Una mujer hondureña que fue fotografiada mientras jalaba de los brazos a sus dos hijas pequeñas para escapar a un lugar seguro, lejos del gas lacrimógeno en la frontera mexicana, ha sido admitida de manera provisional en Estados Unidos y ahora está solicitando asilo.

A María Meza le permitieron ingresar a través del cruce fronterizo en Otay Mesa, California, con sus cinco hijos la noche del 17 de diciembre después de esperar varias horas con abogados y dos miembros del congreso que los habían escoltado personalmente al punto de entrada.

Otros ocho niños no acompañados y un hombre también formaban parte del grupo.

El camino hacia una estancia permanente en Estados Unidos aún no está claro para Meza y su familia, quienes viajaron en la caravana migrante conformada en su mayor parte por personas de Honduras que han estado esperando durante semanas en México a que les den la oportunidad de presentar solicitudes de asilo. Para ingresar a Estados Unidos, Meza y otras personas primero deben pasar una entrevista de temor creíble para determinar si estarían en peligro en caso de regresar a casa.

Si las autoridades en la frontera dejan que su caso proceda, Meza podría ser enviada a un centro de detención o ser liberada bajo fianza con un monitor en el tobillo.

“Podría ser un proceso que dure años. Eso es lo más probable”, comentó Kara Lynum, abogada de inmigración que trabaja como voluntaria en Al Otro Lado, un grupo con sede en México que ha estado apoyando a los migrantes en la frontera. “Tiene un abogado que la está esperando, pero es difícil saber qué pasará ahora, pues nuestras tasas de otorgamiento de asilo están cambiando constantemente”.

Meza había viajado a la frontera con la caravana migrante y las cámaras la captaron a finales del mes pasado cuando un grupo de migrantes intentaba entrar a la fuerza a Estados Unidos desde Tijuana. Los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza dijeron que los oficiales lanzaron gas lacrimógeno a cientos de migrantes porque estos estaban organizando un ataque.

La imagen captada por Kim Kuyng-Hoon, un fotoperiodista de Reuters, mostraba a Meza, temerosa, con una camiseta de los personajes de Frozen de Disney, mientras jalaba de los brazos a sus hijas, ambas con pañales y una de ellas descalza. La fotografía provocó una gran reacción; muchos, entre ellos algunos legisladores demócratas, criticaron el uso de gas lacrimógeno. Los opositores de las políticas migratorias de línea dura del gobierno de Donald Trump dijeron que el caso de Meza contradice la afirmación de dicha administración de que la caravana de migrantes —cuyos integrantes en su mayoría escapan de la violencia y la pobreza extrema en sus países de origen— era una amenaza para los ciudadanos estadounidenses.

Los abogados que trabajan con Al Otro Lado dijeron que, después de que la imagen se difundió en las redes sociales, Meza se convirtió en un blanco de Paloma Zúñiga, una personalidad mediática de derecha conocida como Paloma for Trump, el nombre de su página de Facebook. Los usuarios que hicieron comentarios en la página de Zúñiga señalaron que encargarse de la familia debería ser responsabilidad del padre de los niños e insinuaron que ella no podría trabajar y cuidarlos al mismo tiempo.

Zúñiga intentó visitar a Meza en el refugio donde había estado quedándose en Tijuana y publicó varias imágenes de ella, por lo que la mujer tuvo que mudarse a otro lugar, dijo Anna Joseph, otra abogada que acompañaba a la migrante el lunes. Incluso en ese sitio, comentó, Meza recibió varias llamadas y mensajes de texto a su celular.

Mientras que la mayoría de los migrantes ahora tienen que esperar semanas a que procesen sus casos en la frontera estadounidense, pues según los funcionarios tienen capacidad limitada, Joseph dijo que la atención había vuelto imposible que Meza siguiera esperando.

“No era seguro para ella y no podía seguir esperando a que llegara su turno con este sistema de asilo que limita la cantidad diaria de casos atendidos”, comentó.

Al igual que muchos otros migrantes que vienen desde Centroamérica, Meza cita la violencia de las pandillas en Honduras como la razón por la que está solicitando asilo en Estados Unidos. No obstante, hay una gran acumulación de solicitudes pendientes en la frontera con México. Aproximadamente 8800 migrantes están en Tijuana en este momento, entre ellos 2800 que han estado ahí durante meses, según cálculos de los funcionarios; algunos han regresado a casa, por haberse rendido después de saber cuánto tiempo tendrían que esperar.

Los agentes fronterizos le dijeron al grupo el lunes, en un principio, que el centro estaba demasiado lleno como para procesar cualquier solicitud adicional y sugirieron que mejor se fueran. Dos miembros del congreso provenientes de California habían viajado con el grupo y exigieron pruebas.

El gobierno de Donald Trump hace poco añadió nuevos obstáculos para la posible solicitud de asilo, entre ellos una medida, actualmente suspendida por una orden judicial, para impedir que las personas migrantes puedan presentar solicitudes de asilo si no entran a través de un cruce fronterizo oficial. Otra política que aún se está considerando requeriría de que los solicitantes de asilo esperaran en México mientras sus casos se procesan en Estados Unidos.

“Están exigiendo el derecho a ser detenidos. Piden que los arresten. De hecho, están rogando que lo hagan, pero los agentes fronterizos aún no han podido hacerlo”, dijo Sarah Owings, otra abogada que ha trabajado con los migrantes. Las abogadas comentaron que era poco probable que tuvieran más noticias sobre el caso de Meza hasta finales de esta semana.
El grupo que buscaba una manera de agilizar el proceso llegó al cruce fronterizo Mesa de Otay, Baja California, justo antes de las tres de la tarde, cuando los funcionarios les dijeron que el centro estaba totalmente lleno y no podrían procesar sus solicitudes. Después de varias horas y presión por parte de los miembros del congreso, permitieron la entrada de los niños no acompañados. Eran casi las diez de la noche cuando salieron agentes fronterizos con esposas blancas de plástico y llamaron a la familia Meza para que pasara, señalaron los abogados. La familia se despidió rápidamente para que los llevaran al centro de procesamiento.

Después, los defensores y abogados en materia de migración pasaron la noche con otra familia hondureña que se había presentado aparte para solicitar asilo. Lynum mencionó que un agente de la Patrulla Fronteriza le dijo a esa familia que se uniera al primer grupo de migrantes.

Alrededor de las ocho de la mañana del martes, admitieron al resto del grupo para su procesamiento.

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